sexta-feira, 15 de maio de 2026

otra persona

 

No he escrito mucho

sobre otra persona.

Sé poco de ella.

Casi nada.

E incluso sobre mí mismo,

he estado pensando cosas

algo incierto. Poco probable.


Hoy te escribiré un poema.

Yo, que me he alejado

de tu imposible afecto,

quiero recordarte que sigo existiendo

y sé que tú, a pesar de la victoria,

estás agotado, incluso por ella.


Te pediré un sacrificio,

solo un ejercicio.

Sigue los pasos que te indico.

Tu rutina inimaginable

revela toda su importancia

en la vida de tantas personas.


Primero, despierta esta mañana,

no te pongas calcetines ni zapatos,

vístete con toda tu elegancia habitual.

empieza tu camino.

Cumple con todos tus compromisos del día

descalzo.


Antes de dar el primer paso en este viaje,

dime si sentiste repugnancia

por este camino. Le repugnaba poner

sus pies descalzos sobre la tierra, la acera, la calle,

los amplios y luminosos pasillos,

los jardines de sus palacios...

que siempre protegían sus pies calzados.


dime si sentiste miedo, terror

de toda la pequeña fauna y flora

que brota a lo largo del camino,

que cubre tus pies calzados.

Si anhelas tus alfombras importadas.


Dime si sentiste indignación por tu

pobreza animal, 

por exponer tus pies descalzos y sin pezuñas

en el camino.


Con tu celular en mano,

no apartes la vista de los ojos de la gente.

porque todos ellos, a lo largo del día,

estarán mirando a alguien que

nunca antes habían visto en sus vidas.


Estarán mirando tu humildad,

tu valentía, tu humanidad.

Quizás incluso contemplen tu eternidad.


No se confundirán,

estarán seguros de la gran persona que eres.

también mirarán tus pies,

y cuando los miren… lo harán

com  admiración y veneración,


porque conocen todos los caminos de la tierra

que la vida ofrece a sus hijos.

Y en este día, cuando mires a las personas

así, tú también descubrirás


una nueva persona en ti mismo 

que  acoge y  reconforta

mucho más a ti y a tu prójimo.

Tras haber cumplido con todos tus compromisos del día,

y haber experimentado todas las emociones 

que jamás habías sentido,

regresa  a casa. El brillo de las estrellas en el cielo

nunca se desvanece. Y necesitas descansar.

Prepara un recipiente con agua tibia,

para lavarte los pies... deben estar muy sucios,

y doloridos...

 Quizás no. Pero debes lavártelos.

Se lo merecen.

En este momento solemne, 

mira a tu alrededor,

a ver si alguien se ofrece a lavártelos,

con especial cariño. Acepta.

Si no hay nadie, lávalos tú mismo,

O llámame y yo los lavaré y perfumaré,

para que mañana tu día 

comience de nuevo con mucha

más fe y alegría de vivir.




Nenhum comentário:

Postar um comentário

O estranho

 Aquele que me é estranho Me são estranhas suas lágrimas. Até posso vê-lo como uma rosa que se orvalha. Não entendo sua dor nem do coração n...