En el cielo la línea blanca se extiende
como rastro de humo de avión.
la bailarina, baila solo
un pie en la línea otro en el suelo...
Ella tiene miedo a las alturas,
nunca vio abajo ni arriba,
ella baila un pie en la línea otro en el suelo
al fin y al cabo es bailarina,
de corazón y sombrilla
en la tierra es niña,
no se da cuenta del tiempo,
la música toca el alma avanza,
rumbo al movimiento,
ella se entrega a su momento.
quien mira aplaude,
con suspiro en la punta de la lengua,
si cae la bailarina, la vida se detiene
la vida muere, la vida se acaba.
Ella, sin embargo, no sabe que muere,
cada vez más corre,
le gusta el viento que la lleva,
le gusta el amor que en ella habita.
Y si el amor no viniera,
la bailarina, en la línea no volara,
¿para qué serviría toda su vida,
si así por amor no bailara...
deja que vuele, deja que baile
hasta que encuentre su infinito,
y abra la puerta del cielo,
y su amor, ella habita
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