Hacer una guerra...
Bien que la hice.
En el silencio de los desafortunados.
Tuve que tener el arma en la mano
y en el corazón:
Decidí de una vez la cuestión,
solo una persona para morir
soy yo misma,
¡no hace falta un batallón!
Tampoco tengo prisa,
ni que el mundo sea tan bueno...
voy bailando y cantando
no hace falta un batallón
No hago nada
no agito las hojas de los árboles,
cuando se vuelven viejas
crean, bien sabe Dios, cómo
crean alas.
también me dejo llevar,
llévenme, soy ligera, soy un umbral breve
como las hojas de los árboles, viejas
antes de acabarse.
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