No merecí ni merezco tu bien
ni tu mal.
No fue culpa del camino que elegí
y elijo. Fue algo natural.
Camino por todos los lugares, por todas partes,
del pico de las montañas al fondo de los valles,
aún divago, tus mares, aires y tus lunas.
No escondo lágrimas ni pesares,
ni dolores o desagrados que me dificultan el paso
No llevo conmigo crímenes o pecados
del cual aún pueda liberarme.
Llevo conmigo cuerpo y alma
físico, psico, espíritu a la luz del lugar
sol, luna y estrellas iluminándome
Mis enemigos no viajan conmigo,
sus caminos siguen hacia otros lugares,
porque la naturaleza que me abraza
a ellos también va a abrazar, en otro caminar.
Si sufro, lloro, me contuerzo hasta implorar,
tu bien o tu mal, mi prójimo
es algo que nunca voy a codiciar,
Porque lo único que tengo y quiero
es el derecho sagrado de amarte.
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