Eres tan inocente,
casi peco con mi saber...
tu boca y risa...
es fuerza para mi vivir...
Me quedo muda. Miedo del viento...
que curva el pie del tiempo...
que surge allá afuera, además de adentro.
peco la costumbre,
de callar como luciérnaga
delante del brillo de este día, en el cielo
qué día lluvioso y húmedo,
avivado hasta el fondo
del mar de los ojos
y del más allá de los ojos del corazón.
Peco quería decir no digo,
vine de tan lejos,
del desierto amigo,
sólo para traerte conmigo.
traer la mirada escondida...
que de los ojos se hace fugitiva...
mientras el corazón se hace seguido...
siempre de mayor silencio.
llevo la camisa,
disfrazado el corazón va dentro.
Nenhum comentário:
Postar um comentário