El artista
Escenario, bastidores, público...
callados y adustos
el artista los observa.
ansiosos esperan
que sus personajes aparezcan
que crezcan frente a las luces...
que se formen
reales, de palabras sonoras
que revelen
lo que hay dentro del alma...
de aquellos que lo miran.
¿De cuál de ellos contaré hoy la historia?
En el acto, en vivo, sin prudencia,
el artista señala con el dedo... Tú...
tú mismo de camisa a cuadros
ha llegado tu turno...
... Es bueno recordar que este teatro es así
allí va quien quiere correr el riesgo
de ser señalado por el dedo
del artista más atrevido de esta vida.
El teatro pleno de personas en silencio
que pagaron un precio más alto del que pudieron...
todos vuelven la mirada...
¿Quién será este privilegiado
que verá en el escenario su propia historia?
-Levántese por favor, preséntese:
Diga al menos su nombre,
la historia déjela conmigo...
No piense que contaré su pasado.
No estoy loco, soy visionario...
contaré su futuro
hasta las cuentas de su rosario...
Así el hombre se pone de pie,
dice el nombre
y camina hasta una silla
un poco frente al público...
y la obra comienza...
por una hora...
solo una hora
el artista desarrolla la historia,
todos aplauden de pie
todos gritan... todos quieren
que les presente un futuro.
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