Yo...
Este pobre
viejo hombre
que nunca fui,
aún no lo soy
y no lo seré santo
tuvo la gracia
(milagro divino)
de encontrar a esta
hermosa joven nina santa
que me sirve de todo
a la hora que quiero
desde todo calentito y húmedo
como yo espero.
No tiene boca para nada,
solo para besar
no se queja...
no hace pucheros ni caprichos,
sólo me ama y basta.
Es caliente y recalentada,
en fin.
y no duerme antes
que yo duerma...
y cuando me despierto
tal como ya está toda bella
en la piscina tomando
los primeros rayos
de sol que calientan
el cuerpo de ella.
Yo agradezco a Dios
y a mí mismo
por saber apreciar
todo este momento
en el que ella
tanto me quiso...
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